Comunicado sobre los hechos del pasado 1 de octubre en Sant Bartomeu 6

El pasado 1 de octubre, el Sindicat d’Habitatge del Raval, tal y como se hizo público mediante algunos videos que circularon por las redes sociales, intentó expulsar por la fuerza de su vivienda a seis personas en situación de precariedad. Entendemos que esta actuación constituye un abuso, y por ello creemos que es necesaria una resolución que vaya más allá del olvido aparente, que nos permita aprender colectivamente.

Denunciamos la actuación del Sindicat d’Habitatge del Raval contra los vecinos de los bajos ocupados. Entrar por la fuerza con superioridad numérica abrumadora, en una acción premeditada para desalojar y dejar en la calle a las personas que no han secundado el acuerdo del Sindicat en la fecha establecida, es una actuación claramente intimidatoria y violenta.

Entendemos que es un conflicto de intereses entre el Sindicat d’Habitatge del Raval, en representación de la mayoría de las vecinas de la finca, frente a los vecinos de los bajos. Este hecho es la culminación de un largo proceso de búsqueda de acuerdo y de fracaso del mismo. Seguramente las partes han realizado actuaciones que, lejos del acuerdo, han alejado las posiciones; de lo contrario no estaríamos en esta situación. Ante un escenario de desacuerdo, la solución no puede pasar por la violencia física de los más hacia la minoría. Que tengamos constancia, solo una de las partes ha ejercido una agresión de este tipo.

En un barrio donde la represión es constante, la violencia es estructural y palpable y la supervivencia es tan realmente jodida, este tipo de actos pueden generar situaciones de alto riesgo que pueden acabar en tragedia humana. La realidad es de una dureza que requiere de un esfuerzo titánico por no reproducir el poder basado en la ley del más fuerte, y convertirnos en aquello que queremos combatir.

Más allá de ser objeto de reflexión de si estas prácticas son éticas en nuestros espacios de actuación política, de si “todo vale” para conseguir un objetivo político, las consecuencias de intervenciones de este tipo y la normalización de la violencia repercuten negativamente en el día a día del barrio, agravando situaciones en muchos casos de extrema necesidad. Por ello, entendemos que lo sucedido supone una gran irresponsabilidad.

Los habitantes de los bajos de St. Bartomeu 6 han hecho pública su perspectiva de los hechos. No comprendemos que el Sindicat d’Habitatge del Raval, ante la gravedad de estos, a día de hoy, no haya dado ninguna explicación o aclaración al respecto de forma pública.

Lamentamos profundamente que ante esta situación no se hayan explorado todas las posibilidades, como la mediación con colectivos o personas del barrio que pudieran hacer de puente y en definitiva explorar y agotar todas las posibilidades de resolver este conflicto sin llegar a este punto. Las personas agraviadas no son personas ajenas o desconocidas ni por el Sindicat, ni por algunas personas, vecinos y colectivos del barrio.

Así, desde el Ágora Juan Andrés Benítez,

1) Condenamos la actuación realizada el 1 de octubre.

2) Pedimos al Sindicat d’Habitatge del Raval una explicación pública de los hechos.

3) Llamamos a abrir un espacio para la reparación para que esta situación no llegue a consecuencias mayores, ni suponga un lastre para los diferentes espacios y colectivos en el futuro.